jueves, 18 de agosto de 2011

UNA INVITACIÓN A SENTIR, ADMIRAR, SABOREAR Y DISFRUTAR


 por Macarena Velasco
Vino y Naturaleza
UNA INVITACIÓN A SENTIR, ADMIRAR, SABOREAR Y DISFRUTAR

Cuando el clima mejora y la primavera comienza a sentirse, la invitación a salir de la ciudad, a descubrir lugares nuevos, a conectarnos con la naturaleza y a disfrutar con lo que nos regala la tierra es una verdadera tentación. La decisión de movilizarse a puntos cercanos, por el día o el fin de semana, renueva nuestra rutina y sólo nos trae beneficios. Anímese y conozca, explore pueblos, campos y balnearios, con su familia, amigos, parientes o sola…porque en esas tierras nuevas, seguro que podrá compartir con gente sencilla y acogedora.

El espectáculo del vino

A sólo 50 minutos de Santiago y a 20 minutos de Valparaíso, en plena ruta 68, está el Valle de Casablanca, famoso por sus tierras fértiles para plantaciones de viñedos que surgieron con fuerza a partir de 1985. Actualmente, alrededor de 25 viñas ofrecen sus vinos Sauvignon Blanc, Chardonnay, Pinot Noir y Syrah.  Casas del Bosque, Morandé, Catrala , Indómita, Kingston y Veramonte son algunas de las viñas que integran la Ruta del Vino de Casablanca.

Casablanca es un valle joven de uvas Premium, cuenta con modernas bodegas de la más alta tecnología, muchas de ellas tipo boutique que exportan  la mayor parte de de su producción a los más exigentes mercados a nivel mundial. Conocer las bodegas y viñedos y disfrutar de la excelente gastronomía de esta ruta es un paseo atractivo que nos hace recordar películas como “Un Paseo por las Nubes” con Keanu Reeves como protagonista o bien a los dos amigos que viven la más emocionante y entretenida experiencia de sus vidas en “Entrecopas”. Si logramos que nuestra imaginación vuele más lejos aún, es como sentirse parte de la película “Bajo el sol de Toscana”: en cualquier momento aparecerá el galán italiano.

Por el camino que conduce a Algarrobo- San Antonio, está el Valle del Rosario. Ahí, el paisaje destaca  por una variedad de especies y árboles nativos como el Quillay, Maitén, Boldo, Peumo y matorrales, como el espino. Las flores son silvestres y en  algunos sectores podemos encontramos copihues rojos.

En esa zona habita una gran variedad de pájaros,  por lo cual es un paraíso para quienes disfrutan del avistamiento de aves: loicas, zorzales, perdices, tordos, aves de rapiña y loros choroi se encuentran en esos lugares.

Dejemos de mirar el cielo por un momento y al aterrizar nuestra vista, podremos disfrutar del bucólico paisaje que ofrecen  rebaños de ovejas pastando, vacas, gallinas y alpacas. Estas dos últimas son parte del manejo agro ecológico de Viña Matetic. Luego de unos kilómetros, comienzan a nacer los viñedos, un entorno mágico e inspirador que combina la producción de vinos orgánicos de la más alta calidad con la experiencia del turismo enológico.

El recorrido por los viñedos y la bodega Matetic es una experiencia sensorial única y casi mística. Emplazada en una loma de cerro y con un diseño contemporáneo, funcional y respetuoso del entorno, la bodega es un punto de interés por su estilo arquitectónico y estético. Las áreas de producción están en una especie de vitrina, lo cual convierte el proceso del vino en un espectáculo que es observado por el visitante desde los corredores del edificio. Pero el corazón del proyecto es la sala de barricas que además de estar bajo tierra, con sus paredes de piedras, la altura de 6 metros y la cuidada iluminación la transforman en un salón monumental y escenográfico, casi como en un  templo.

Muy cerca está el valle llamado “La Magdalena”, donde nació hace unos años el proyecto social “Entre Cerros”, por el cual un grupo de mujeres campesinas fueron capacitadas y actualmente fabrican con sus telares lindos chalecos, mantas y echarpes de lana de oveja. Estos tejidos y el exquisito queso de las mismas ovejas que vio pastar en el camino se pueden comprar en la tienda de la viña.


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